Orlando Salgado

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Sin agua no hay vida

SIN AGUA NO HAY VIDA


Fenómeno “El Niño”


La historia de la Tierra, que surgió hace 4.500 millones de años con el polvo cósmico restante después de moldeado el sol, ha estado alimentada por excepcionales fenómenos naturales que son una constante amenaza para la supervivencia de los seres humanos y, de paso, entrega un contundente mensaje de respeto por los recursos que son imprescindibles para nuestras vidas.


El impacto de objetos gigantes, las tormentas solares, los huracanes, los tornados, los movimientos telúricos, las erupciones volcánicas, los tsunamis, las prolongadas épocas de calor y de frío, entre muchos otros fenómenos, dan fe de la soberanía de la naturaleza y del poder destructivo del hombre, quien inició su protagonismo en la Era de Piedra con el descubrimiento del fuego. Este entregó las primeras bocanadas de dióxido de carbono a la atmósfera, mientras la invención de la máquina de vapor por Thomas Newcomen en 1712, los trenes movidos por carbón y el automóvil de combustión interna impulsaron la revolución industrial y les dieron vida al petróleo, al carbón y al gas, recursos naturales no renovables, responsables de la contaminación ambiental y del calentamiento global, y enemigos acérrimos de la especie humana.


Hoy, nuestra madre naturaleza vuelve a manifestarse e impone sus condiciones con el fenómeno climático de “El Niño”, que hace presencia en el mes de diciembre y se caracteriza por inusuales incrementos de temperatura en las aguas frías del Océano Pacífico, en América del Sur, debido a corrientes de mareas calientes que bajan desde el Golfo de Panamá y avanzan junto a las costas de Colombia y Ecuador hasta atravesar la zona intertropical. La energía calórica que allí se genera es entregada a la atmósfera que nos sofoca con inmensas oleadas de calor y que, en sus manifestaciones más intensas, produce no solo grandes estragos que afectan el sector agrícola, sino también incendios forestales, racionamiento de agua y energía, escasez e incremento en el precio de los productos de la canasta familiar.


La disminución en los eventos de lluvias, los intensos calores, los bajos índices en la humedad relativa (vapor de agua en el aire), la reducción de los caudales de las fuentes hídricas, todos fenómenos causados por “El Niño”, conducen a la escasez del vital líquido que, según el Instituto para la Tierra de la Universidad de Columbia, ha sido, es y será el responsable de los conflictos bélicos entre las naciones.


Una vez más el hombre observa con impotencia la mutante anatomía y la deteriorada fisiología del planeta, que es noble pero también feroz, y únicamente tiene herramientas para monitorear las consecuencias de los daños ocasionados al mismo por su mano que no cesa en la búsqueda insaciable de poder, dinero y consumismo. Por el momento debemos acogernos, sin tregua, a las recomendaciones de las autoridades ambientales, relacionadas con evitar la provocación de incendios forestales, ahorrar agua y energía. Esto último no aplica para Manizales por el momento, gracias a su ubicación de privilegio en la geografía colombiana, que con su rica topología es un escenario perfecto para el nacimiento y descenso de ríos y quebradas que al llegar a nuestra ciudad nos limpian y refrescan.


Es una triste paradoja que lo que hoy no ha logrado la fuerza de la naturaleza lo hayamos tenido que vivir unos años atrás por negligencia política. En octubre de 2011, es conveniente recordar, fuimos sometidos a un riguroso desabastecimiento de agua potable sin precedentes en la historia reciente de Manizales, por fallas en la infraestructura para su tratamiento y conducción. En esa ocasión, con nuestra obediencia, ingenio y solidaridad, pudimos salir bien librados. Espero que ahora y en el futuro, para retos similares, estemos a la altura de la circunstancias.


ORLANDO SALGADO RAMÍREZ

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