Orlando Salgado

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Lo malo y lo feo de nuestro sistema educativo

LO MALO Y LO FEO DE NUESTRO SISTEMA EDUCATIVO


La historia ha registrado, con regocijo, aquellos períodos apocalípticos en los que la humanidad se ha beneficiado de las bondades de la educación. Después de la Segunda Guerra Mundial, las ciudades de Alemania y de Japón quedaron reducidas a cenizas, sus poblaciones vivieron escalofriantes momentos de hambruna y sus sistemas de gobierno estuvieron a punto de colapsar; en una sola generación tuvieron la fortaleza de ubicarse en la cima de la economía global. China, hoy, se perfila como uno de los países más desarrollados del planeta con una galopante tasa de crecimiento después de haber recibido durante quinientos años el burlón apelativo de “el enfermo de Asia”. En Singapur, el ex primer ministro Lee Kuan Yew lideró un proceso de transformación y focalizó sus esfuerzos a una revolución en la enseñanza al pedir a los maestros que se les permitiera a los estudiantes dotados de creatividad, imaginación científica e innovación, así como a los futuros genios, perseguir sus sueños a su propio ritmo; con esta receta doméstica convirtió a este remoto y atrasado puerto marítimo, famoso por la piratería, el contrabando y otros actos de barbarie, en una potencia científica que compite en igualdad de condiciones con Occidente. Todos estos casos de ingeniería social se nutrieron de la escuela, que los ubicó en la vanguardia de la ciencia y la tecnología, resucitó a su población y unificó sus territorios.



No todos los países escogen este camino y muchos están gobernados por líderes incompetentes que, a través de la corrupción y el tráfico de influencias, generan grandes fracturas en el tejido social. En lugar de invertir en educación, lo hacen en grandes ejércitos y armamento para aterrorizar a su pueblo, mantener sus privilegios, perpetuarse en el poder y dejar a la deriva la producción de bienes y servicios que requiere la sociedad moderna.

En este escenario internacional, Colombia es protagonista y su sistema educativo es citado al estrado para ser juzgado por varias razones:



1. El incumplimiento de los acuerdos firmados con FECODE, focalizados a la dignificación de la profesión docente en estabilidad laboral, ambientes propicios de profesionalización, transparencia para ascender en el escalafón, salarios justos, desmonte de las evaluaciones y óptimos servicios de salud.


2. Las supuestas deudas con los docentes que son reclamadas y concedidas a través de tutelas, autoridades del gobierno que debilitan el presupuesto entregado a este sector de la producción al inflar las nóminas de los maestros, listar ante el SIMAG a estudiantes imaginarios y permitir que las mafias de la alimentación escolar actúen sin vigilancia estatal y de paso golpeen la salud de los infantes y adolescentes.


3. La “jornada única”, implementada por el presidente Juan Manuel Santos, como solución desesperada a los males dejados por la “jornada doble” fortalecida con la Ley 715 de 2001, y que pretende reducir los incontrolados índices de deserción y retirar de las calles a los menores responsables de la inseguridad, la drogadicción, la violencia y los embarazos no deseados en las niñas. Este proyecto adolece de planeación en infraestructura, carece de planes de estudios complementarios, es frágil en reconocimientos a los maestros y desconoce la capacidad económica de la mayoría de las familias para dar la alimentación a sus hijos en el hogar.


4. Las pruebas externas que miden la calidad académica de las instituciones por lo bajo y crucifican a los colegios que no son cobijados por los cursos intensivos para presentación de tests estandarizados dados por los establecimientos de educación no formal, pero que, para ser justos, han beneficiado a cuarenta mil familias con el programa Ser Pilo Paga con el desvío de recursos a universidades privadas desfavoreciendo a las públicas y a muchas más hogares; los resultados de estas pruebas no son tenidos en cuenta por las universidades privadas para el ingreso a los estudios de pregrado, mientras que la Universidad Nacional de Colombia, institución pública, tiene su propio examen de admisión.


5. El programa urbano de Todos a Aprender (PTA) y la Escuela Activa, versión citadina de la Escuela Rural, después de muchas décadas de existencia no tienen resultados para mostrar a través de análisis estadísticos contundentes que marquen la diferencia y, además, requieren de una gran inversión en talento humano, infraestructura y material didáctico, entre otros.


El desafío con el desarrollo tecnológico y científico está en que nuestro país se dote de líderes sensatos para abolir los sistemas decrépitos y entender que las herramientas educativas del pasado son obsoletas para responder a los retos del presente. Hoy las mentes brillantes dan la espalda a ciencias más arduas que despiertan la creatividad, la invención y la innovación, y se dedican a la placentera vida de acariciar el dinero dado por las carreras lucrativas. El depender exclusivamente del gobierno para la generación de ideas, identificar las dificultades, buscar soluciones, apoyar los inventos y la tecnología sólo nos conduce a quedarnos nuevamente en las buenas intenciones, la retórica y el discurso.