Orlando Salgado

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Bondades del aula al revés

Las bondades del aula al revés

La estrategia pedagógica conocida con el nombre de aula al revés cobra vida en el año 2006, cuando Salman Khan, egresado del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y de la Universidad de Harvard, acepta dar tutorías de matemáticas a sus familiares y amigos más cercanos, incluida su prima Nadia. Para facilitar el trabajo, decide filmar sus clases y “colgarlas” en YouTube, y pronto advierte que muchas personas ven sus videos, entre ellas, algunos docentes de instituciones educativas de los Estados Unidos, quienes piden a sus alumnos estudiar la lección en casa para utilizar el tiempo de la clase en la solución de problemas. Salman crea entonces Khan Academy, una organización sin ánimo de lucro que recibe una importante inyección económica de la Fundación Gates y de Google, y que hoy funciona con 13 millones de dólares anuales y más de 235 millones de visitas a sus cursos doblados al español y otros idiomas, razón por la cual es pionera de la educación virtual al lado de Udacity, Edx, Coursera, entre otras instituciones.

En esencia el aula al revés, además de intervenir dos de los cinco momentos del acto pedagógico en el aula de clase, permuta sus escenarios. El primero, relacionado con los “temas nuevos”, lo traslada al hogar donde se estudia por medio de videos que son “colgados” en YouTube o en otro sitio en la Web, mientras que el segundo momento, “la tarea”, lo aterriza en el aula de clase donde es solucionada con el apoyo del docente titular de la materia.

Transcurrido un año y medio de haber incluido esta estrategia pedagógica en mi agenda de clase, realizando incluso videos propios, descubro las siguientes fortalezas con su aplicación:

  1. El aprendizaje se torna personalizado, los alumnos estudian a su propio ritmo y, en este sentido, ninguno se queda atrás, porque los        recursos de los vídeos (adelantar, retroceder, pausar) permiten volver a estudiar los apartes de la clase que aún no han quedado            claros.
  2. La incorporación de metodologías activas a través de las nuevas tecnologías facilita un aprendizaje interactivo; además, el                    estudiante que falta a la institución tiene los medios en casa para estar al día con los temas correspondientes.
  3. El estudio del “tema nuevo” es la única actividad académica asignada para el estudiante en el hogar, y puede fortalecerse con el          acompañamiento de los padres.
  4. La disposición de los estudiantes en el aula, para realizar la tarea, favorece el trabajo en equipo, el aprendizaje colaborativo y la          asistencia personal del docente.
  5. El modelo pedagógico tradicional se hace más fuerte al adoptar esta naciente experiencia de aprendizaje.
  6. El tiempo se optimiza, al incluir en la agenda actividades dinámicas que benefician el aprendizaje: prácticas, elaboración de                proyectos, salidas científicas, semilleros de investigación, foros, conferencias, etc.
  7. Los temas de clase desarrollados en los videos son consultados por estudiantes de otros grados e instituciones.

Con el propósito de generar ambientes de aprendizaje más agradables y coherentes con las habilidades visuales y digitales de los estudiantes, el docente de hoy debe convertirse en un permanente diseñador de estrategias e incorporar en su agenda los recursos tecnológicos y virtuales que desafíen la inapetencia académica y alimenten nuestro sistema educativo interesado en responder a las exigencias de los estándares internacionales.


Orlando Salgado Ramírez